Febrero del 2011


Abrazando aún aquel Septiembre..

Publicado en El que suscribe.. el 26 de Febrero, 2011, 2:38 por -SaLeM-

*Basado en hechos reales.


  Yo bajando de Zocodover con sabor a derrota y tú llorando al lado de las escaleras mecánicas.. ¿Qué hacíamos allí..?

  Me acerqué a ti y te pregunté si todo iba bien. Recuerdo que entre mocos, lágrimas y unos centímetros de rimmel en tus mejillas me dijíste que sí, que no pasaba nada. Aún resuena tu risa en mi cabeza cuando te dije que de seguir mucho tiempo más así sería posible nadar de verdad en tus mejillas, que las gotitas saladas que salían de tus ojos secarían la piel y le pondrían la tarea dificil al desmaquillador. Al rato de aquello ambos llorábamos como tontos escondidos detrás de una cerveza.. ¿Te acuerdas de la hora..?

  Tu remedio ha sido eficaz, después de todo. Le tomé la medida al corazón y lo vestí con neopreno para aislarlo del frío del invierno y mantenerlo caliente, para que pudiera seguir latiendo y mantenerlo vivo un tiempo más. Que el amor no se apagara una mañana cualquiera de Enero y poder camuflarlo bien para que no se lo llevaran en Julio. Espero que tú no hayas seguido mi consejo, que no hayas tenido en cuenta los versos que te recité entonces de Bennedetti, ‘No exísten métodos para tocar el cielo, pero aunque te estiraras con una palma, y lograras rozarlo en tus delirios, y supieras al fín como és el tácto, siempre te faltaría la nube de algodón’. Ambos veíamos el mundo de una forma demasiado catastrófica.. pues tu Ricardo se acababa de marchar y mi Tania aún no acababa de acomodarse dentro de mí, no la encontraba su sitio.. mi interior seguía oliendo a Mercedes, pese a la insistencia con la que froté todos los rincones con lejía para que mi Rosendo dejase de buscar.. ¿En qué momento de la noche dejamos de sonreir..?

  Pagamos las cervezas, nos miramos una y otra vez dandonos las gracias por aquellas extrañas horas de confidencias. Éramos dos desconocidos, lagrimosos y vencidos que acababan de relatarse sus males de amores.. pero que al final se ganaron un abrazo. Aún quiero creer que fueron los grados de alcohol subiendo por mi cuerpo, pero cuando nos buscamos en busca de calor y me arropáste con tu chaqueta sentí algo más que calma y consuelo.. Le prometí a tu hombro que no volvería a llorar por un amor caprichoso y tú al mío que no te dejarías guiar más por la palabrería barata y promesas vacías. Nos dimos algo más que dos besos, intercambiamos nuestros teléfonos y desaparecimos, tú cuesta arriba y yo escaleras abajo..

  No sé qué habrá sido de ti, si seguirás aquí o habrás marchado a cualquier lugar, a ese Nunca Jamás del que ambos idealizamos. He de decírte, allá donde estés, que ahora és el sol quien me lanza sus rayos, pues la Luna decidió marcharse a voluntad propia y aquel amor de gominola se me derritió en el bolsillo..

  He vuelto a llamar a Jorge. Echo de menos las conversaciones con él, escuchar como aspira hasta la última gota de su mate y el sabor de las galletitas con la que lo acompañamos.. Por lo que se vé sigo caminando en círculos o és que mis recuerdos saben seguir mi rastro a la perfección. También puede ser que me volví como Ulises y pretendiendo llegar a Ítaca para entregarme a los brazos de mi Penélope (Mi gran desconocida) me deje confundir con cantos de sirena.. Necesito un par de collejas, borrar un par de teléfonos en mi agenda y olvidar a los(las) que han decidido marchar.

  Allá donde estés.. espero que aún conserves el sabor de aquella cerveza. Yo sigo recordando como paraba el tiempo con el calor de tu abrazo..