Ya no quedan duendes..

Publicado en aLGuieN.. el 3 de Diciembre, 2011, 17:38 por -SaLeM-

  ..lo siento, sé que llego otra vez tarde a cenar.

  Estaba pensando en aquellos besos que cerraban penas, que endulzaban las cicatrices y le anunciaban a las hormigas que había esa vez buffet libre dentro de mí. Las caricias que se daban porque sí, espolvoreadas con una sonrisa, matizaban los aires de domingo cuando íbamos de la mano. A escondidas, tu blusa de abría para cerrar heridas, para dejarle paso al silencio que se hacía cuando nos besábamos, anunciando el fin de fiesta cuando me acariciabas la cabeza y me dormía escuchando los latidos de tu corazón.

  Hubo veces que la noche se puso en pie para mirarnos, cuando fantaseábamos con los aviones que nos cruzaban por encima y yo bailaba al son de tus cosquillas. Hicimos alguna vez de nuestro cuerpo una rosca y abrazados nos dimos miles de vueltas, que tu sonrisa siempre fue fiel espectador de mis historias. Acabé perdiendo la cuenta de la cantidad de besos que cabían en tu cuerpo, tú mientras tanto buscabas la llave que cerraba mis heridas..

  Llegó el sinsentido de tu marcha, que nos dejó a todos boquiabiertos y llenos de escombros por dentro. Jamás llegamos a entender los porqué.. El porqué tú, porqué en ese momento, porqué de esa manera, porqué.. de aquella manera tan injusta. Desde entonces pasé algún tiempo bajo el marco de la ventana escribiendo y arrugando después, acumulando sentimientos en la papelera. Te escribía a ti, me escribía a mi, escribía a todos aquellos a los que nos dejaste huérfanos, incluso este blog durante un tiempo se empapó de ti. Creo que jamás llegaste a leerlo.. ni tampoco leerás esto..

  Pasaron los años y llegaron los primeros silencios, el hartazgo de intentar saber de ti y no encontrar respuesta. Respondí cientos de veces que ‘estos, mis escritos, jamás van dirigidos a nadie’ a todos aquellos que los removía el interés –y los celos-. Te escribí una y otra vez, como aquella costumbre de introducir un pequeño texto dentro de una botella y lanzarla al mar, por si alguna vez te daba por pasar por aquí.. Llené bien la bañera, procuré tenerla al punto de espuma, rodeada de velas, y allí reposan desde entonces, esperándote..

  ..y desistí.

  Y entonces.. ¿Estará de nuevo engalanada la mesa para la ocasión? ¿Será rememorado aquel instante en el que pasamos directamente al postre..? ¿Sacarás aquel péndulo que, como tantos besos, te presté con la excusa de volver allí? De volver a ti..

  Solo espero, feliz mamá, que la vida te sonría, que hayas encontrado un beso en la frente al dormir y una mano caliente que te acaricie la cara cuando se cuele el sol por la ventana. Que le hayas recomendado a tu bebé aquella tienda en la que compraste tu sonrisa y te regalaron unos ojos a juego.. A pesar de todo, jamás olvidé tu 15 de Enero, ni aquel beso que me abrió las puertas de Diciembre.

  Hasta siempre, ‘duendecilla’.