Luces azules

Publicado en Relatos el 28 de Diciembre, 2013, 16:15 por -SaLeM-

  Entraste por la puerta de atrás un 12 de Marzo, y aunque lo intento, no puedo olvidarme de ti..

  Por aquel entonces arrastraba derrotas inconscientes, había aprendido a llorar con los dedos y sólo quería dibujar un futuro lejos de mis sueños. La vida se me había sentado en el lugar equivocado y me repetía que no podía caer más profundo, pues acababa de llegar ahí. Cuando se me hizo de noche una escala de grises me dio forma al pequeño universo que tiempo atrás construimos, aquel universo de diecisiete millones de colores..

  De tanto me aireaban se me llenó hasta el nombre de miseria y polvo. Ya no sabía vivir sin mi ración diaria de amenazas y reproches equivocados, sin notar que había vuelto a equivocarme. Por aquel entonces compartía habitación, hice de su puerta un muro infranqueable que bloquease todo lo mundano, era un reflejo vivo de las prisas con las que vivía aquellos días. Era tiempo difícil para vivirlo sólo, que cuando más necesité a los míos se hacían humo y solo encontraba palabras al otro lado del teléfono. Palabras.. Y por (des)gracia tuve que buscar la luz sin saber por dónde empezar.

  ..y se hizo la luz.

  En este blog hay caricias y besos, y a la vez pedradas intencionadas entre los comentarios. Existe la opción de hacerlo por privado, pero la mayoría de esas letras ya son historia, y digo, la mayoría..

  Lo hizo en privado, o como ella me dijo, "por la puerta de atrás", como algún que otro por entonces. Se me presentó como "tu peor pesadilla en Twitter"  y me dio por entender que el juego de las palabras desconocidas seguía. Otra "intrusa" que pensé aburrida, o un rato vacío en el que lanzarme más letras. Esta vez eran letras diferentes al resto, que no llevaban arena y sí me tendía la mano "por si alguna vez quería hablar".

  Encontré un consuelo entre sus letras y una historia relativa a la mía. Algunos años más y la inexperiencia por abandono, una vida recorrida siempre entre la maleza, dos luceros adolescentes. Era extraño confesarse de esa manera, que siempre, Marxista-Leninista yo, he reusado la religión, y esa vez encontraba paz al otro lado de la pantalla. Me vaciaba a medida que tecleaba, y juntos pasamos a reírnos del dolor. Nos hicimos amigos.

  Era la luz azul la que buscaba por las noches cuando el miedo dormía en su orilla. Y mientras recogía mis miserias, me despedía de mi camarada más cercano con la promesa de volver (..y jamás le olvidé), ella quiso acompañarme en la maleta, aún desde el otro lado.

  Me hablaba de sus miedos, sus alegrías, sus ganas, su forma, sus maneras.. y yo me lo creí. Me creí desde el principio que sus labios estaban llenos de mentira y sus manos vacías después de algunos años compartidos. Me creí también que buscaba su brazo para dormir, que lo suyo solo eran días. Conocí su (dura) realidad de manera intermitente, y lloré alguna vez también.. Letra a letra, azules ellas, rabiaba unas veces y celaba en otras, la repetía que detrás de todo eso aún había esperanza, que la encontraríamos..

  Y fueron pasando los días, las letras, las aventuras, las ganas.. Ella me presentó su ilusión, y precipitado yo, también la enseñé la manera de acurrucarse al dormir. No quiso hacerme caso alguna vez y se entregaba al vino equivocado, a las ganas de abrazar en verano y morir de frío meses después. Perdí también la cuenta de sus "Ten cuidado, Salemcito, que por el embudo entrarás de golpe, y de tanto dar vueltas no te gustará la salida..", y me tocó unas cuantas veces. Digamos que nos equivocamos ambos a sabiendas, que nos dejamos llevar por las ganas y la soledad de mis días y su media vida entera.

  Pasamos un tiempo equivocados entre el silencio y las notas equivocadas, y lo inesperado no tardó en llegar..

  Ella propuso quererme, y yo propuse que me quisiera. Me pidió que la enseñara qué había al otro lado del mar, a qué huelen unas manos limpias de odio, que quería empezar a vivir a sus –taitantos. La ofrecí el desconocimiento y mi inexperiencia en algunas cosas, que mis arrugas en la frente hablaban por sí solas y las cicatrices no salieron solas. Y nos quisimos con el trato de yo la enseñaría a caminar y ella me enseñaría a querer.

  ..y entonces allí estaba ella, al otro lado de la cinta, con ropa oscura y una camiseta azul. La delataba su sonrisa y las gafas, su movimiento inquieto de manos al verme. Yo llevaba unas horas de más en el tren y desperté literalmente en sus brazos, uno de esos abrazos interminables. Desde ese momento ya no quería nada más, me fue suficiente. Se me encendieron de golpe tantas y tantas letras..

  Me miraba mucho, me frotaba el brazo repetidas veces. Me ponía nervioso la indefensión de la vergüenza que sentía en aquel momento, me hice pequeño por unos instantes. Sabía que me arrepentiría más tarde por no atesorar cada gesto, cada una de sus palabras, su forma de retirarse el pelo de la cara.. Pero ahí tenía mi vida, no sabía bien por qué costado cogerla.

  Olvidé el resto del tiempo cuando me besó. Cuando pulsé el botón del ascensor y me la encontré de frente. Cerré los ojos y me dejé llevar.. y aún no he conseguido traerme de vuelta. Si pudieran hablar las calles de la capital de mi felicidad aquellas horas.. Si pudieran hablar de la textura de sus dedos.. Si pudieran hablar de cómo la pasaba el aire entre el pelo.. Estoy convencido que si pudieran, también se habrían enamorado de golpe. Difícil entender como aquella tonalidad gris que os conté más arriba estallaba en trocitos y se expandía lejos de todo. Me devolvió los colores, me puse rojo también.

  La magia de despertar a su lado, sus "buenos días, pequeñín", las ganas de pasar rápido los días para repetirlo una y otra vez..  Recordarla amanecida entre aquel mar de sábanas, recordar su voz.. Me hacía olvidar cada vez que la maldije cuando sus letras acababan con un punto, cuando se me acababa la novela.

  "Cuenta conmigo. Escríbeme al llegar. Sé feliz".

  Al llegar empezaron los remordimientos, los miedos, la incertidumbre del qué pasaría mañana.. y el puñado y medio de kilómetros empezó a surtir efecto. Que seguíamos queriéndonos, que ya no escondíamos a nadie aquello, que una guitarra la explicó su ser. Perfecta. Que se hacía difícil dormir tan frío, el aire se volvió áspero, los días eran más largos.. Las letras se tornaban extrañas, y cada vez más difíciles, se mezclaban entre sí. Cada vez que llegaba su voz aquí todo se veía diferente..

  ..y acabó.

  Desde aquel día he mudado algunas veces de piel, incluso se volvió hipersensible por rozarme con quien no debía. Los amaneceres han sido más discretos, he ensayado mis despertares por si alguna vez entre mis equivocaciones habituales volvieras tú al otro lado, sonrío, y te imagino marchando de nuevo con la sábana hacia el baño. He dejado ya de viajar porque no frecuentabas ningún andén y no quería verlo de nuevo sin ti, así es menos duro.

  Te volví a escribir alguna vez letras sin sentido, la cerveza en ocasiones habló de ti más alto de la cuenta y me quedé entonces con la compañía de la cuenta. No han sido pocas a las que tallé con los ojos, que intenté encontrar un absurdo parecido.. No han sido pocas las veces que te he echado de menos.

  Si esta vez me leyeras, sólo prométeme que estarás bien. Que volverás a soñar. Que los desencuentros no te apaguen el día. Que seguirás teniendo húmedo el pelo y las manos te seguirán oliendo a sal.

  Yo.. Prometo seguir echándote de menos.

  Nada de esto tiene sentido sin
una canción